»¡Aferraos exclusivamente al Amor, si es que queréis estar conmigo en el Cielo! - Si bien es cierto que vosotros estaréis y viviréis y andaréis conmigo en cada uno de los tres Cielos principales ante Mi Rostro – pero, así como aquí, sólo a través del Amor exclusivo.«

1 Digo Yo: “¡Oh mujer! ¡Oh hija! ¡Tu fe es grande, y en tu corazón habita mucho amor! ¡Que suceda contigo de acuerdo a tu fe y al poder de tu amor! - Mi amada hija, ahora tienes hambre, y estás desnuda ante Mí, porqué con lo que alimentaste tu alma en la Tierra, era un alimento malo y magro. Si en la primera etapa de tu vida terrenal no hubieras sido alimentada previamente en el espíritu y si tú alma se hubiera transformado en la vida del lodo y las cloacas del gusano común y asqueroso con un espíritu completamente dormido, entonces tú hubieras estado perdida, y sería casi imposible haber podido salvarte alguna vez. - Pues así como es imposible que un pez pueda mantenerse con vida fuera del agua en el aire libre, así es imposible también que las almas, que libre y voluntariamente hayan descendido y se hayan acostumbrado a vivir en el lodo y en la cloaca, se mantengan con vida en el éter luminoso del Cielo. ¡Por qué allí donde el dragón vive una vida muerta, allí también su gusano vive la muerte!

2 “Pero tú has sido alimentada previamente en tu espíritu, y el posterior alimento de cloacas, que se suministró a tu alma, no tuvo la capacidad de pervertir por completo a tu alma. Pues ya que la alimentación previa de espíritu sazonó al alimento mundano y miserable de tu alma, en medida de la posible y de acuerdo a una necesidad altamente útil, quitándole así el veneno mortal. - Ojalá que ahora comprendas que, debido a tal alimentación, tu alma no podía acumular ninguna grasa. - Pero ahora Yo quiero darte, debido a tu fe y debido a tu amor, un alimento de los cielos y un vestido mejor. Y esto te ayudará a tener una mejor honra y apariencia. - ¡Roberto, trae aquí pan y vino y un nuevo vestido!"

3 Apenas Yo pronuncie esto, Roberto descubre detrás de sí una especie de puesto de tendero en donde había pan y vino y un atado en donde se encontraba el vestido pedido. Él trae pan y vino y su esposa Helena trae el atado con el vestido. - Yo bendigo el pan y el vino y dejó alcanzar todo ello a Matilda y al oficial. - Cuando ella comió el pan el vino con un sentimiento inefable de agradecimiento hacia el oficial, en ese instante ella florece más y más y obtiene una apariencia maravillosamente bella y juvenil y no sabe qué hacer de tanto agradecimiento. Ahora ella recibe también un vestido bonito de color azul celeste con filetes de color rojo púrpura que la adorna muy bellamente.

4 Después que Matilda fue atendida de esta manera entonces empieza a llorar fuertemente de puro agradecimiento, de amor y bienaventuranza. Ella, ahora tan bonita como una flor del Cielo, cae de rodillas ante Mí, extiende las manos ampliamente y dice sollozando: “¡Oh Tú, Padre santo! ¡Mi corazón puede sentir, pero mi lengua es demasiada débil y no tiene la capacidad de expresar lo que ahora yo siento por ti, oh Tú, Padre santo! Tu Amor. Tu gracia es tan infinitamente grande que mi lengua finita, lengua creada, no está en la capacidad de pronunciar nada. ¡Hasta donde alcanza el sentimiento y la sensación de esta vida nueva, despertada por tu Gracia y que Tú, oh Padre santísimo, me has dado por primera vez, Te siento y experimento sólo a Ti, que eres el Amor santo, eterno y puro! ¡Oh Padre, oh Padre, oh Tú querido Padre santísimo! ¡Tu Nombre santísimo Jesús sea santificado por la eternidad, por la eternidad, por la eternidad!” - Con estas palabras su amor la sobrecoge tan poderosamente que ella se derrumba con la cara completamente en el suelo.

5 Pero también el oficial es sobrecogido por el Amor, de tal manera que empieza a llorar. - Pero Yo le exhorto diciéndole: “¡Amigo, sobreponte! Porqué ella que está bienaventurada necesitará pronto de tus fuerzas. ¡Tú la has traído hasta aquí y serás su guía posterior! - ¡Ten en cuenta su espíritu!”

6 El oficial dice: “¡Sí, Tú, mi Padre eternamente bueno, Señor y Dios! ¡Tu Palabra, que siempre está creando nuevas bienaventuranzas, sea por la eternidad la única vida en el centro de mi corazón! ¡Ha descendido sobre nosotros demasiado Amor y Gracia de parte Tuya, oh, Padre santo, de tal manera que nuestro ánimo es aún demasiado pequeño y débil para soportar tal plenitud de bienaventuranza! Pero el tiempo sagrado de Tu Reino eterno, un tiempo que no tiene final ni tampoco un comienzo material, ya nos permitirá acostumbrarnos y fortalecernos con la ayuda de tus inmensos Amor, Gracia y Favor. Pero que toda mi esencia se convierta en un agradecimiento eterno por tal Amor tuyo y Gracia tuya que muestras a nosotros, pobres pecadores. ¡O Tú, Padre santo, qué otra cosa podríamos hacer nosotros más que agradecerte externamente y amarte y adorarte y ensalzarte por sobre todo! ¡Y por eso que nuestras vidas altamente bienaventurados sean para ti, oh Padre amado, Padre santo, un canto de alabanza para la eternidad! Gran sabiduría no será nuestro asunto, pues para eso Tú, oh Padre santo, has creado para ti a los ángeles, creados de la llama de Tu Luz, que la obtienen del resplandor quebradizo de los soles de los mundos, para que atrapen la majestuosidad infinita de Tus Obras y canten alabanzas todo el tiempo diciendo: »¡Santo, santo, santo es nuestro Señor y Dios-Zebaoth! ¡Los cielos están llenos de Su Honra! ¡Por eso para Él la honra, alabanza y ensalzamiento eternos, por la eternidad!« - ¡Pero nosotros queremos ensalzarte en nuestros corazones por sobre todas las cosas en toda humildad! ¡Porque sólo Tú eres todo nuestro amor y toda nuestra vida!” - Aquí él se dirigió hacia Matilda y dijo: “¡Querida hermana Matilda, levántate y mira cuán infinitamente bueno, lleno de amor, suave y manso es nuestro verdadero Padre santo!”

7 Aquí Matilda se erige y, llena de bienaventuranza, observa a su alrededor y reconoce ahora en el oficial a su profesor Pedro–Pedro. Estando aún sus rodillas sobre el suelo, ella exclama “¡Oh Dios, oh Padre! ¡Tú eres realmente demasiado bueno y lleno de amor! ¡No sólo me has hecho bienaventurada de forma innumerable, a mí que soy una pecadora inmerecida, a través de haberme hecho alcanzar Tu Gracia, Amor y Misericordia de manera innombrablemente generosa, sino que también tengo la dicha de encontrar al profesor aquí ante Tu Rostro santísimo, profesor que ya en la Tierra me mostró los caminos hacia Ti. A este profesor soy encomendada por fin para una educación posterior; ¡oh qué delicia, qué bienaventuranza! ¡Qué cosas maravillosas, bellas y excelsas aprenderé de él para volverme más pura y más pura y así tener mayor dignidad para mirar Tu bello rostro, completamente divino, completamente sagrado! ¡Aún estoy aquí en la ciudad, en la que he nacido y en donde me he vuelto muy infeliz tanto corporalmente como en mi alma; pero el lugar no importa para el Cielo, sino tú presencia visible y santísima. ¡Allí donde estás, oh Señor, allí también está el máximo cielo! ¡Que Mi corazón, todo mi ser sea exclusivamente consagrado a Ti, Padre santísimo! ¡Santificado sea Tu santísimo Nombre Jesús!"

8 Sale alguien desde el fondo y se acerca a Mí, el arzobispo Migatzi, y dice: “¡Señor y Padre, santo, santísimo! ¡Este ser, ahora tan bella como una estrella de Tu Cielo, nos avergüenza a todos juntos, así como estamos! Como piedras estamos aquí, mientras que está flor del Cielo haría avergonzar a un David con su alabanza hacia Tu persona. ¡No, esto nunca lo he visto ni oído! ¡Este encanto, esta dignidad solemne, esta decencia realmente celestial ante ti! ¡Esta pureza santa en su lenguaje, esta elección angelical de las palabras! ¡Su amor sin límites y su agradecimiento! En fin, en todos sus gestos se encuentra una dignidad mágica y verdadera, que todos nosotros estamos completamente arrebatados. ¡Ella nos enseña recién a todos nosotros reconocerte completa y verdaderamente! Ah, esto es un ser puramente celestial en donde ya nos encuentra nada más deficiente. - ¡Oh Señor, Tú, Amor eterno y puro! ¡Qué grande es nuestra deuda de agradecimiento por esta revelación! - ¡Oh ser celestial amoroso, decente y puro! ¡Y su profesor no es menos junto a ella!“

9 Dije Yo a Migatzi: ¡Mi amigo y hermano! Esto no lo da la Sabiduría sino sólo el Amor! ¡Por eso aferraos exclusivamente al Amor, si es que queréis estar conmigo en el Cielo! - Si bien es cierto que vosotros estaréis y viviréis y andaréis conmigo en cada uno de los tres Cielos principales ante Mi Rostro – pero, así como aquí, sólo a través del Amor exclusivo. ¡Esta Matilda tiene el grado correcto del Amor y estará por eso también, así como aquí, conmigo en el Cielo, allí donde nosotros entraremos pronto. - pero anda allí y anuncian a todos los que están aquí! “

10 Migatzi Me agradece de corazón por esta enseñanza y va inmediatamente hacia la muchedumbre y lo anuncia a todos.

11 Pero el oficial Me habla y dice dentro de su gran amor: “¡Señor, mira nosotros estamos aquí ahora tan bienaventurados como posible; pero allá están formados en línea mis soldados! ¿Que debe suceder ahora con ellos? “ Digo Yo: “¡Anda allá y deja que ellos abandonen sus armas! ¡Porque en el futuro ya no necesitarán más esas armas. En Mi Reino se lucha eterna y exclusivamente con el arma del Amor!

Fuente: rblum2.243
Robert Blum - Desde el Infierno al Cielo,
Tomo 2, cap. 243
recibido por Jakob Lorber