Feliz al que la Verdad le enseña directamente
Tomás de Kempis (1380 - 1471)

En el Gran Evangelio de Juan (GEJ) hay un relato que nos muestra el tema de la voz interior. En el capítulo 236 del tercer tomo del GEJ encontramos un diálogo entre Matael y el arcángel Rafael. Matael había sido sanado por el Señor y tenía una pregunta que quería hacer al Señor que estaba durmiendo. Por eso Matael se dirige a Rafael. A continuación le damos un extracto del diálogo:

    Matael: Quizás nuestro amigo Rafael nos quiera responder a la pregunta si está ahora de buen humor para ello.

    Rafael: No depende nunca de mí o de mi buen o mal humor, sino únicamente de la Voluntad del Señor, porque mi existencia no es otra cosa que la pura Voluntad del Señor. Por lo tanto, dirige tu corazón al Señor y Él atenderá seguramente tu deseo».

    Matael: Estaría bien, si Él no se hubiera quedado dormido en estos momentos. Sería de muy mala educación despertarle ahora para eso

    Rafael: Aunque su cuerpo esté durmiendo, su alma y su santísimo Espíritu eterno no duermen nunca. ¿Qué sería de la Creación entera si el Señor se olvidase de ella por tan sólo un momento? Todo acabaría en un instante; no habría ni Sol ni Luna ni estrellas en todo el Universo; no existiría la Tierra sobre la que vives; tampoco se podrían mantener existiendo los ángeles ni los seres humanos por sí mismos.

    Todo lo que existe es mantenido y conservado por la Voluntad todopoderosa, eternamente invariable del Señor, sin la cual ninguna existencia podría prevalecer.

    Siendo esto así y no de otro modo, ¿cómo puedes pensar que Él, cuando está dormido, no es consciente de lo que la inmensa Creación necesita en cada momento?

    El Señor sabe exactamente, igual que yo, lo que piensas y deseas. Porque todo lo que nosotros los ángeles sabemos y reconocemos, lo recibimos únicamente del Señor. También sé los motivos de todas las duras pruebas que tuviste que pasar, porque el Señor y sólo por su Voluntad me las reveló.

    Y tal como yo comprendo, reconozco y sé todo sólo directamente a través del Señor, lo podrás recibir tú también, pero naturalmente sólo en tanto que estés capacitado en tu corazón para ello.

    Por lo tanto, pregunta al Señor en tu corazón, y ya veremos si Él no te coloca allí la respuesta.

    (gej03.236.9-17)

De esta respuesta tenemos una visión general de la esencia y de la fuente de sabiduría de los ángeles.

Pero aprendemos también que nosotros, los seres humanos, tenemos la capacidad de comprender, reconocer y saber todo directamente del Señor, al igual que los ángeles. Para esto debemos preparar nuestro corazón. Sigamos la historia para ver de qué manera se desarrolla la conversación.

Matael planteó su pregunta al Señor en su pensamiento y él Señor le colocó la clara respuesta en el corazón la cual hizo saber inmediatamente a los presentes, diciendo:

    "El Señor estaba al lado de los samaritanos (en vez del lado de los fariseos) porque se habían apartado de la doctrina contaminada de Jerusalén y habían regresado a la enseñanza pura de Moisés y Aarón. - Pero tú, Matael, fuiste un orador enérgico, con mucha experiencia, y te mantenías siempre inflexible con lo que te habías propuesto. El Señor sabía esto y veía que habrías hecho mucho daño a los samaritanos creyentes más puros, si los hubieses abordado para inculcarles tu doctrina.

    Por eso, el Señor permitió que te capturasen los maléficos ladrones, sabiendo que no te liberarías de ellos antes de que tu mente obstinada no se hubiera vuelto flexible y dócil. Durante el tiempo en que estuviste entre los ladrones, siendo uno de ellos, tu mente no quiso rendirse; al contrario, habías hecho un plan astuto para convencer a los cincuenta ladrones junto con sus mujeres e hijos para que siguiesen la doctrina totalmente errónea de Jerusalén. Además encontraron en ella incluso una garantía y un alibí seguro para sus actividades delincuentes.

    En el momento en que habías preparado todo para asaltar Samaria al día siguiente, siendo tú ahora el jefe de los cincuenta y cinco, incluido tú, y pretendiendo introducir con un rigor inexorable la doctrina de Jerusalén -como decías- y para matar a cualquier oponente a golpe de tu espada, el Señor permitió que el espíritu de Abraham te exhortase.

    Pero como incluso esta aparición no consiguió cambiar tu idea, el Señor hizo que tu alma se ocultase en tu carne, y permitió que tu cuerpo fuese poseído por los diablos. A partir de aquel momento fuisteis tú y tus compañeros el terror de toda la región.

    Incluso tus pretendidos cincuenta apóstoles delincuentes huyeron de aquella región para convertirse en hombres honestos, porque comprendieron el horrible destino que había caído sobre ti y tus cuatros compañeros a causa del malvado plan con los samaritanos. Por eso abandonaron también su propósito de convertir a los samaritanos a favor de Jerusalén.

    De esta manera el Señor desbarató tus proyectos incorrectos de modo eficaz y beneficioso, y permitió que estuvieras encadenado en el juicio del infierno hasta que tu alma se volviera más dócil."

    (gej03.237.1-5)

De esta extensa respuesta observamos que la comunicación de cada uno de nosotros con el Señor es muy posible. Claro está que necesitamos tener el corazón preparado en el amor al Señor.

Matael se asombró enormemente de la claridad de esta respuesta. Era la primera vez que el recibía un mensaje del Señor con tanta claridad. Estoy seguro que todos nosotros hemos experimentado esta comunicación con el Señor alguna vez en nuestra vida. En especial en los momentos en donde hemos tenido mucho amor. Pero es probable que no hayamos tomado conciencia de este hecho.

Sigamos acompañando a Matael y Rafael en su diálogo:

    Rafael: ¿Ves lo despierto que está el Señor aunque su cuerpo esté dormido?

    También pudiste percibir claramente el mensaje del Señor en tu corazón y pronunciarlo a continuación con palabras en voz alta.

    De esta misma manera percibimos nosotros también la Palabra y la Voluntad del Señor de forma viva y activa en nosotros, de modo que nos convertimos totalmente en Su Palabra y Su Voluntad. Siendo esto así, somos también la acción llevada a cabo, o sea Palabra, Voluntad y acción en una totalidad.

    Matael: Aunque parezca que uno se haya convencido plenamente, como si ya supiese todo, vuelve a aparecer una cosa más de la que nunca se hubiera podido soñar. De todo ello reconozco que en la Sabiduría divina se hallan una plenitud y profundidad tan inconmensurables que un espíritu nunca podrá abarcarlas completamente. Por eso -y esto está muy bien- estaremos aprendiendo y comprendiendo cada vez más cosas nuevas.

    (gej03.238.2-3)

Está que es la forma como todos los habitantes de este planeta deberían aprender y ser enseñados por el Señor. Es muy probable que este importante conocimiento no sea muy bien visto en algunas iglesias tanto cristianas como de otras religiones. Debido al peligro que éste puede sifgnificar. Puesto que puede ser utilizado como excusas para imponer ideás personales en vez de la Palabra recibida directamente del Señor.

Entonces ahora sería bueno hablar sobre las señales que nos garantizan que la Palabra que recibimos es la del Señor mismo.

Pero presentemos primero a algunos ejemplos de hermanos que han experimentado una comunicación directa con el Señor:

    »... la Madre Teresa de Calcuta recibió su "inspiración", su "llamada dentro de la llamada"...«

    »Durante las sucesivas semanas y meses, mediante locuciones interiores, Jesús le reveló el deseo de su corazón de encontrar “víctimas de amor” que “irradiasen a las almas su amor”. “Ven y sé mi luz”, Jesús le suplicó. “No puedo ir solo”. Le reveló su dolor por el olvido de los pobres, su pena por la ignorancia que tenían de Él y el deseo de ser amado por ellos... «

    Fuente: Biografía del Vaticano sobre la Madre Teresa de Calcuta

    »Hasta exhalar el último suspiro Teresa de Jesús gozó la dicha de conversar con las personas divinas, que la consolaban o revelaban ciertos secretos del cielo«

    Fuente: Biógrafo francés Pierre Boudot sobre Teresa de Jesús

    »Pensar y entender lo que hablamos y con quién hablamos y quién somos los que osamos hablar con tan gran Señor (Jesús); pensar esto y otras cosas semejantes de lo poco que le habemos servido y lo mucho que estamos obligados a servir, es oración mental; no penséis que es otra algarabía ni os espante el nombre«.

    Camino de perfección (cdp 25, 3), Teresa de Jesús

Quién lee las obras de Tomás de Kempis (1380 - 1471) observará que escribió muchas palabras dictadas por el mismo Señor. Aquí algo de sus escritos:

    "Feliz al que la Verdad le enseña directamente no por medio de imágenes o voces pasajeras sino tal como es."

    "Cuando nos habla la Palabra Eterna
    quedamos liberados de las opiniones cambiantes.
    Todo proviene de la única Palabra
    todo lo creado se refiere sin cesar a Ella
    y es el principio, que nos habla."

    "Dios verdadero haz que me una contigo en perpetuo amor;
    en Ti encuentro todo lo que quiero y deseo.
    Callen todos los sabios
    aquiétese la creación entera en tu presencia
    háblame Tú solamente."

    "Mientras mejor esté alguien unificado
    y sea simple interiormente
    más abundantes y sublimes conocimientos
    obtendrá sin esfuerzo
    porque su inteligencia será iluminada desde arriba."

    La imitación de Cristo:
    Enseñanza Verdadera: Cap. 3, v.1-2
    Tomás de Kempis

Hay muchos más testimonios, como en las obras de san Juan de la Cruz, Francisco de Asís, que no podemos reproducir aquí debido a la extensa literatura escrita.

Además de la voz del Señor también se puede escuchar otras voces de otros espíritus, quizás no tan elevados. Por eso también es importante saber discernir, cuándo nos habla el Padre y cuándo no.

Pero el testimonio de garantía de que el Señor mismo nos habla lo describe el arcángel Rafael:

    "El que ama verdaderamente a Dios, el Señor, está continuamente con Él y en Él.

    Si quiere oír o saber algo de Dios, que se lo pregunte en su corazón; y mediante los pensamientos del corazón recibirá inmediatamente una respuesta perfecta.

    De esta manera cada hombre, en cualquier momento, puede ser instruido y enseñado por Dios en todos los asuntos.

    De esto se puede deducir que para ser feliz y bienaventurado no hace falta que siempre pueda uno ver al Señor, sino que basta oírle y sentirle, para poseer todo lo que sea necesario para la bienaventuranza verdadera de Dios."

    (gej04.023.09)

Que el Señor quiera hablar ahora mismo con Ud.

Luis Martínez
cienciayespiritualidad@gmail.com
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